El sol sale cada mañana…

…Y cada día nuevo, es diferente al anterior, lleno de momentos, personas y experiencias que nos hacen seguir creciendo y experimentando lo maravillosa que es la vida.

Muchas veces, cuando tenemos que experimentar situaciones nuevas, que no son las normales, esas a las que estamos acostumbrados y en las cuales nos sentimos en nuestra zona de conforte, es lógico que exista algo de ansiedad y de recelo hacia el cambio, pero la vida es un constante ciclo de renovación y somos nosotros los que decidimos como recibirlos.

En estos últimos tres años que tengo de ser parte del equipo de  Tu Mañana, he creado vínculos muy fuertes con mis compañeros y amigos, que con el pasar de los días se convierten en una nueva familia.  Ir cada mañana y compartir 3 horas de diversión, de aprendizaje, de anécdotas y consejos, crea una dependencia que uno no conoce hasta que uno de los que formaban la rueda sale y uno se siente incompleto.   Pero ese no es el tema que quiero conversar, la pérdida siempre es incómoda, y es tonto entrar en que uno se acostumbra a las personas y lógicamente las va a extraña.  De lo que quiero escribir es sobre las nuevas oportunidades, el olvidarnos de lo que perdemos y enfocarnos en lo que ganamos.  Si, no puedo mentir al decir que  extraño a Jorge que se fue hace un año, y que tampoco extraño a Karen que se fue hace unas semanas. Claro que los extraño y eso está bien.

En su momento, cometí el error de pensar en lo que perdía y no en lo que ganaba,  en lo que esa nueva mañana me ofrecía.  Ese es el punto, ver lo que viene, ya que del pasado tenemos los recuerdos, las sonrisas y las lágrimas, pero del futuro no sabemos nada, y lo que tenemos que proponernos es es lograr tener muchas más sonrisas, acumular más recuerdos, aprender de los que tenemos a un lado y conseguir crecer tanto emotiva como espiritualmente.

Este escrito lo tenía pendiente hace mucho tiempo, mucho comentaron los tabloides de mis nuevas compañeras de trabajo y la relación “tormentosa” que llevaban conmigo, primero Carolina y ahora Michelle.  Con el tiempo he podido reflexionar sobre lo que soy, sobre lo que hice y lo que haré. Esto no se trata de hablar de psicología o ser profundos buscando las razones de la dependencia humana y del miedo a lo desconocido, o de buscar una bruja que nos revele el futuro y nos diga lo que pasará. Estamos obligados a simplemente aceptar que debemos ser realistas y que tenemos que  sacarle el mayor provecho a todo lo que se nos presenta adelante. Aquí lo único que importa es lo que viene mañana, lo de ayer ya no sirve, es pasado, lo disfrutamos y aprendimos.  Tenemos que concentrarnos en disfrutar y vivir el HOY y aprender para estar preparados para el mañana.

El primer cambio fue difícil, lo acepto, tenía miedo a lo que venía.  No porque la nueva integrante no sería buena para el puesto, porque si lo es y lo ha demostrado con creces, sino por que me quitaron la alfombra perfecta que pisaba y perdí el equilibrio. Me siento estúpido haberme comportarme como un chiquillo cuando se me presentó el cambio, no es que le hice la vida imposible ni nada por el estilo, simplemente me retraje, no aporté y de eso me arrepiento. Nadie remplaza a nadie, nadie le quita el puesto a nadie, ahora con el segundo cambio lo ví como una nueva oportunidad, de compartir y aprender, pero sobre todo de divertirme. Cuando se fue Karen y llegó Michelle lo manejé mucho mucho mejor y fue más fácil adaptarse.  Carolina y Michelle son carismáticas, bellas e inteligentes y aunque sabía que me iba hacer falta esa otra parte de la rueda que tenía armanda, entendí que adquiría una pieza nueva que le daría otro sentido y revivirá el círculo que ya había creado.  Es un honor poder compartir con ellas cada mañana y de convertirnos junto con Delyanne en una nueva familia.

A pesar que me sigue costando como el primer día, me levanto cada mañana con muchas ganas de compartir lo que las horas que vienen tiene que ofrecerme. Comparto con mis amigas, mujeres bellas, inteligentes, maduras, divertidas que poco a poco se convierten en cómplices.  Con Delyanne, Carolina, Michelle, Yimara me siento como en una nueva gran familia, nos conocemos  las mañas, nos reímos y nos emocionamos, y por supuesto nos burlamos de muchas cosas. Estoy seguro que tendremos cruzes de opiniones y eso es maravilloso porque te enriquece y te da un punto de vista diferente al que tienes.   Ahora me siento como el rey de la casa y me toca poder disfrutar de la belleza y carisma de mis reinas a quienes disfruto y  protejo.  Soy feliz de sentarme con ellas, de escuchar sus historias, compartir anécdotas y crear nuevos recuerdos.

La evolución continúa, la rueda se renueva, estamos en la posición que absorver lo mejor de cada uno, de compartir y de disfrutar un nuevo mañana para todos.  Al final, ¿no es esa la idea de estar con vida?, aprende a disfrutarla al máximo!